La determinación del perfil del profesional como parte importante del diseño curricular. Correo
Profesionales
OLGA FRANCO GARCÍA y su equipo.

En la Educación Superior, la determinación del perfil del profesional como parte importante del diseño curricular es una etapa significativa dentro de este proceso, por cuanto, a partir de él se determinan los demás componentes del diseño curricular que permiten a la institución correspondiente, formar al profesional sobre la base de los resultados esperados, contenidos en dicho perfil.

En la literatura especializada se abordan indistintamente los términos modelo o perfil del profesional. El modelo del profesional es el ideal que queremos formar en un determinado campo. Es una descripción cualitativa en el marco ideal. Constituye una generalización. Es, dicho en otras palabras, lo ideal normado.

"El modelo del profesional se concreta en el perfil que lo caracteriza, teniendo en cuenta sus cualidades, las habilidades, los conocimientos y actitudes que este deberá asumir para resolver los problemas en un campo de acción determinado. El perfil permite determinar las vías para la consecución del modelo". (13)
Cuando nos referimos a modelo del profesional, tenemos que remitirnos al concepto de profesión. Según Guillermina Labarrere (Cuba) por profesión debe entenderse: " el tipo de actividad laboral que exige del hombre determinado volumen de conocimientos, habilidades y hábitos generales y especiales, los cuales se adquieren en el trabajo docente educativo y en el trabajo práctico..." (14)

Cada profesión le plantea a la personalidad de los distintos tipos de especialistas una serie de exigencias derivadas de las necesidades sociales en las diferentes esferas laborales. Estas exigencias pueden variar, en relación con el nivel de desarrollo de la propia sociedad. Pudiera significarse que los modelos profesionales ejercen un impacto regulador sobre el ejercicio profesional, en tanto representan el peso de "lo instituido" por la sociedad.

Operan como patrones normativos del ejercicio profesional en su máximo nivel de singularidad, o sea, el profesional en su situación de trabajo. En términos más específicos constituye un prototipo de disposiciones, relativamente duraderas, en los modos de actuar, pensar y sentir la actividad profesional. Tales disposiciones se articulan dando forma a configuraciones, más o menos estables de rasgos, cualidades y atributos, habilidades, hábitos, que definirán el "ser en sí " de la profesión, en condiciones socio históricas particulares.

En el caso de la profesión pedagógica, por la función social del educador, este adquiere una importancia trascendental, puesto que actúa sobre la conciencia de sus educandos, por tanto, además de los conocimientos, hábitos y habilidades debe poseer cualidades y rasgos del carácter que le permitan cumplir la alta misión de forjar la personalidad de las nuevas generaciones.

Como modelo del especialista de la educación, la profesora Guillermina Labarrere entiende que: "Representa por anticipado el resultado del proceso docente educativo. Debe contener las exigencias fundamentales que expresen su identidad: volumen de conocimientos, habilidades y hábitos en las áreas de la formación política e ideológica, psicológica y pedagógica así como de la especialidad (metodológicas)" (15)
 

Hoy en día se aprecia un interés bastante marcado hacia cómo deben prepararse los docentes y existen preocupaciones acerca de cómo deben concebirse los modelos de estos profesionales. Al revisar la literatura especializada nos hemos encontrado posiciones diversas al respecto. Nos referimos a posiciones de carácter general sobre la formación de docentes y sobre los modelos teóricos. En este sentido encontramos pocos trabajos relacionados específicamente con la formación de docentes para el nivel que nos ocupa (preescolar). Sin embargo, consideramos valiosos los datos hallados, porque nos proporcionan una visión general del problema de las cuales podemos extraer inferencias importantes.

Ya a mediados de nuestro siglo, en el ámbito mundial, nos encontramos que en el año 1951, en la Conferencia Internacional de Instrucción Pública, en su 14ava. reunión, estipula que la formación profesional debe permitir a todos los docentes llegar a ser no solo técnicos de la enseñanza, sino también personas que puedan tomar harte activa en la vida social, conocer específicamente el medio en que deben vivir, informados acerca de sus costumbres, necesidades y aspiraciones.

En 1970, en la Comisión Internacional sobre el Desarrollo de la Educación se hicieron varias recomendaciones a la formación docente, entre las cuales estaban: mejorar la eficacia de los sistemas de enseñanza y garantizar su renovación, acercándolos a la vida, a las necesidades económicas y sociales, a las aspiraciones individuales; inspirarse en la perspectiva de la educación permanente de aprender a aprender; sacar partido a la tecnología educativa, preparar a los docentes para su nuevo papel, teniendo en cuenta la necesidad de una nueva forma de relación entre educador y educando; inspirarse en una actitud positiva respecto a los alumnos (enseñanza centrada en el alumno); interés particular por la lengua materna; introducir cursos de iniciación a la vida del trabajo, dar a los estudiantes una experiencia práctica del mundo del trabajo.

Se señaló además que sería conveniente que los maestros pudieran llegar a ser los animadores culturales de la comunidad y tener la oportunidad de estudiar los diversos componentes del medio social. Por otra parte, expresaban que la formación inicial y permanente constituye un problema esencial, tanto más, cuanto que las exigencias ante este personal, aumentan.

La vigencia y actualidad de estos reclamos no tienen cuestionamiento, a pesar del tiempo transcurrido y a nuestro entender, resultan importantísimos al concebir la formación de especialistas de la educación preescolar. Incluso, hay planteamientos mucho más directamente vinculados a la formación de los docentes de este nivel, formulados desde los años 70 en reuniones regionales de la UNESCO y la OEI, en los que se señalaba que a los maestros se les confían nuevas tareas, entre otras, la inclusión de la educación preescolar en la educación elemental y la educación comunitaria no formal.

De aquí se infiere la enorme importancia que tiene la precisión en los diseños curriculares de qué deben saber y saber hacer los futuros educadores. El problema del modelo del egresado, por tanto, se convierte en el centro y clave de cualquier proceso de elaboración curricular y en especial al concebir los planes de estudio de la formación de docentes, porque en él se deberán reflejar estas aspiraciones.

Sin embargo, en lo que respecta a lo que debe expresar este modelo, a su contenido, a su alcance y concepción en general, han existido diferentes criterios:

Algunos autores consideran que el modelo del profesional constituye una descripción que refleja las características fundamentales del sujeto de estudio, que constituye una generalización del profesional de determinado perfil. Este modelo se enfoca como el modelo de las cualidades o como características individuales de la personalidad.

Otros consideran que el contenido de un plan de estudio y de los programas constituyen el modelo del profesional. La característica esencial de este enfoque está en que dicho modelo solo refleja conocimientos.

En la actualidad se ha determinado que una de las etapas de la metodología del diseño curricular consiste en la delimitación del perfil o modelo del egresado o del profesional. En este último caso afirma Frida Díaz Barriga, que, "además del saber, el saber hacer y el ser del futuro profesional, el modelo debe definir una visión humanista, científica y social integrada alrededor de conocimientos, habilidades destrezas, actitudes, valores... donde el egresado realizará su actividad, los principales ámbitos de su labor y las poblaciones y beneficiarios de su quehacer profesional. "(16)

Al analizar estas concepciones, consideramos que esta última es una de las más elaboradas y la que más se acerca a lo que entendemos debe integrar un modelo del profesional de la educación.

Sin embargo, quisiéramos añadir algunas otras reflexiones, por cuanto en materia de formación de profesionales de la educación, en especial, cuando estamos inmersos en la tarea de determinar el ideal de educador que se aspira formar, no puede soslayarse algunos elementos imprescindibles entre los cuales hay que resaltar la proyección del ideal de ciudadano, que debe estar claramente definido por los educadores para alcanzar un desempeño óptimo. Por tanto, en la actividad pedagógica de preparación de educadores es muy importante tener en cuenta las relaciones que se dan entre el ideal de ciudadano a formar y el tipo de profesional que debe enfrentar esta función en la sociedad.

Por ello consideramos tan importante el proceso de socialización en la formación profesional de los educadores, la cual ocurre en su integración con otros educadores, con sus educandos, con la familia, tanto en la institución como en la comunidad, donde puede observar, interrogar, recibir informaciones y comentarios en relación con los patrones aceptados de conducta en dicha comunidad.

Estamos aquí ante el problema de las relaciones educador  educando, educador- ¬educador, educador familia y educador comunidad así como los procedimientos para que el educador logre las relaciones, educando educando. Estas relaciones constituyen el meollo de muchos de los problemas de la educación, cuya solución es de imperiosa necesidad en los momentos actuales y, por el carácter esencialmente humano de esta profesión, deben hacerse explícitos en el modelo que se elabore.
 

Conocer a los educandos, saber cómo piensan, acercarse a sus problemas, asumirlos como propios y procurar darles solución, es tan importante en el quehacer de un educador, como el dominar los contenidos y aplicar adecuadamente los medios para que sean asimilados; conocer cómo se comporta su aprendizaje, sus éxitos y sus fracasos docentes; estar tanto de cómo se produce su desarrollo físico e intelectual, porque estos procesos tienen clara relación con lo primero. Uno de los principales errores que se cometen, en general, dentro del marco de la institución educacional, cualquiera que sea el nivel de que se trate, es el desconocimiento del niño en cuanto individuo, y para ello hay que prepararlos con mucho cuidado.

Por tanto, el estudio del niño, la investigación, el diagnóstico de inicio, el que se realiza durante el proceso y el de salida, son tareas inherentes a todo educador consecuente con su misión y, paralelamente a ello, la reflexión constante acerca del efecto transformador del trabajo educativo sobre los educandos. Estos son también elementos básicos a considerar al elaborar un modelo del profesional, pues urge hacer del educador un investigador consciente y de sus niños, de su institución y del trabajo que en ella se realiza. Muchos estudiosos de este problema dan prioridad a este importante reto educativo y en nuestro país este es un reto que se plantea con fuerza a la labor de los educadores en cualesquiera de las enseñanzas donde desempeñe sus funciones.

La formación de un egresado con un amplio perfil es un rasgo distintivo de la concepción curricular cubana, en la cual se define que el profesional se caracteriza por tener un dominio profundo de la formación básica de su profesión, de modo tal que sea capaz de resolver, con independencia y creatividad los problemas más generales y frecuentes que se presentan en las disímiles esferas de su actividad profesional en el nivel en que trabaja; dominar elementos importantes del nivel antecedente y subsiguiente.

Por ello, solo cuando ese modelo sea el de su actividad, con toda la multiplicidad que la caracteriza, cuando sea un modelo generalizador, que contiene las exigencias fundamentales y necesidades que la sociedad plantea a la actividad profesional pedagógica, solo entonces estaremos hablando de una formación de profesionales de la Educación Preescolar que está a la altura de los desafíos y retos del siglo XXI.

A MODO DE CONCLUSIÓN

El cumplimiento de los objetivo y las tareas previstas para el desarrollo de la presente investigación nos ha permitido arribar a las conclusiones siguientes:

1.    La formación de docentes en el ámbito mundial y particularmente en América Latina constituye una preocupación constante por parte de muchos investigadores, sin embargo, a pesar de las evidentes dificultades existentes en este terreno, arrojadas por los estudios realizados, se mantienen concepciones limitadas por varias causas como son: la heterogeneidad, la desvinculación de la teoría y la práctica, el inmovilismo y las prácticas tradicionalistas, entre otras, que dan como resultado, baja calidad en la profesionalización de los docentes.

2.    La formación de profesionales para la Educación Preescolar en el área, como parte de lo expresado anteriormente, está marcada también por las dificultades mencionadas, que se agudizan en este caso por el hecho de su limitación en cuanto al campo de acción, el perfil de los egresados, la corta duración de los estudios, la falta de actualización de los currículos, la escasa o nula preparación para el trabajo científico, como problemas fundamentales.

3.    Antes del triunfo revolucionario en nuestro país era muy restringida la formación de personal docente para la atención a los niños de edad preescolar. Ella se realizaba en algunas pocas escuelas Normales de Kindergarten existentes, estaba dirigida a sectores minoritarios y se centraba en formar un especialista para el grado preescolar(niños de 5 6 años) exclusivamente.

4.    La creación de los círculos infantiles en Cuba, dio lugar, hace ya alrededor de 40 años, al inicio de la formación del personal para dichas instituciones con una concepción más amplia que ha estado caracterizada por un paulatino perfeccionamiento, en dependencia del nivel de desarrollo que en las diferentes etapas se ha ido alcanzando y, la Licenciatura en Educación Preescolar en Curso Regular Diurno, constituye un importante paso de avance en este devenir histórico.

5.    Aunque la Licenciatura en Educación preescolar, en Curso Regular Diurno, se concibió a partir de los documentos normativos de la Educación Superior para los Planes de Estudio "C" y de la experiencia acumulada en la formación de profesionales de la educación en general y de docentes para la Educación Preescolar, en particular, se pudo comprobar que en cuanto a la utilización, contenido y estructura del Modelo del profesional elaborado para esta carrera, se presenta las insuficiencias siguientes:

    Limitado conocimiento de este documento por parte de estudiantes y personal de dirección de las instituciones preescolares.
    Poco aprovechamiento del valor práctico del Modelo del profesional en el trabajo metodológico de carrera, disciplina y asignatura; en las actividades académicas, laborales e investigativas.
    Insuficiencias en la formulación de objetivos generales.
    Falta de integración y precisión en algunas funciones, tareas, habilidades y cualidades.
    Desactualización de algunos criterios teóricos y pedagógicos.
    No declaración en el modelo, del objetivo general y la posición teórica de la Educación Preescolar.
    Ausencia de algunas habilidades relacionadas con las nuevas concepciones de la Educación Preescolar.

6.    Una de la condiciones indispensables para el perfeccionamiento de la Licenciatura en Educación Preescolar consiste en la concepción de un nuevo Modelo del Profesional que atienda todas las insuficiencias detectadas, tenga en cuenta las exigencias que se le hacen a este especialista y permita establecer por anticipado las características profesionales, personales, socio políticas y culturales del educador a formar, como punto de partida para el rediseño de los demás componentes curriculares de la carrera.

7.    El modelo alternativo que presentamos así como las invariantes propuestas, representan un aporte teórico y práctico que por primera vez se brinda y representa un nivel superior de sistematización e integración de todos los elementos componentes que deben conformar el Modelo del Profesional del educador preescolar.

8.    Posee un alto grado de flexibilidad para el enriquecimiento y actualización de la formación de estos profesionales en la medida que continúe el desarrollo de este nivel educacional.

9.    El modelo alternativo permite partir de lo general y particularizar todo aquello que se considere imprescindible en la formación de este profesional.

10.    Las invariantes, por su parte, singularizan la actividad del educador preescolar y contribuyen a la precisión de los problemas profesionales que ha de enfrentar el Licenciado en Educación Preescolar que egrese de la carrera.

Nota- El presente trabajo es una reproducción del material de investigación realizado por Olga Franco García y su equipo. Presentado en Pedagogía 2001- Congreso-La Habana-Cuba
 
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