Educación para la paz Correo
Profesionales Escolares

Recordemos que hablamos de paz con un criterio positivo cuando entendemos que no es un estado de existencia en el que las personas aceptan el "status quo" sino que se trata de un proceso activo que busca creativamente modos no violentos de relacionarse.
En este sentido es inseparable de la justicia porque toda forma de opresión, persecución, esclavización, discriminación o dominación excluye por definición la posibilidad de que haya un estado de paz positiva.

• LA PAZ NO ES AUSENCIA DE CONFLICTO.

Si entendemos a la paz como un estado de no conflicto corremos el riesgo de confundirla con el silencio de los cementerios, un estado de quietud al que se llega al final de un recorrido sin

importar cuáles fueron los medios usados para lograrlo. Pero los medios son tan importantes como los fines, en estos casos.


El conflicto es visto, entonces, como algo negativo, no deseable. Se lo confunde con las respuestas que pueden darse como consecuencia; respuestas que en muchos casos revisten situaciones de violencia pero que no son inevitables. De hecho, si les pedimos a chicos y grandes que asocien libremente palabras con el concepto de conflicto, casi todos responden -ante todo- guerra.


El conflicto es natural a toda relación humana. Puede ser entendido como un modo creativo de convivir y de crecer en la diferencia; diferencia de valores, de costumbres, de aspiraciones, de necesidades, etc. La sociedad nos condiciona para considerar que sólo es posible ganar o perder, y como a nadie le gusta el rol de perdedor, muchos tenemos miedo de enfrentarnos a una situación conflictiva. Perder en una discusión nos hace más vulnerables, nos debilita frente al grupo y daña nuestra autoestima. Por esta causa muchos chicos y grandes evitan afrontar los conflictos, se someten sin afirmar su posición, se aíslan, etc., actitudes que no resuelven las diferencias y que no mejoran la convivencia.


Una de las tareas educativas es cambiar la idea que hemos aprendido sobre el conflicto:


1.  Es una oportunidad para que todos mejoremos nuestra relación.


2.  La comunicación humana es dificultosa, debemos realizar un esfuerzo para comprendernos.
Aprender a expresar nuestras ideas y saber escuchar.


3.  Siempre hay una alternativa positiva cuando se identifica con claridad el motivo del conflicto (ya sea entre personas o entre pueblos).


4.  Podemos ganar todos.


5. El resultado de la situación conflictiva no determina mi valor como persona.


Los conflictos son de distintos niveles de complejidad: interpersonales, grupales, sociales (nación o región), internacionales. En todas las áreas del curriculum formal hay un lugar para el estdio de los mismos y para sostener que es una oportunidad para el desarrollo y para el cambio.


El conflicto sólo constituye una señal; son la acciones surgidas de un conflicto no resuelto las que pueden tener consecuencias indeseables.


Recordemos el concepto de Paz positiva que guiará nuestro proyecto educativo:


•  La paz no es un problema de los estados sino que afecta tanto a la dimensión personal, grupal, nacional e internacional.
•  La paz es imposible si no se da, simultáneamente, desarrollo social, libertad política y ejercicio de los derechos humanos.
•  La paz sólo es posible en una estructura social justa y con reducida violencia (tanto la ausencia absoluta de violencia como el ejercicio completo de justicia es una utopía, o sea, metas orientativas de la conducta).
•  La paz exige igualdad de oportunidades y reciprocidad en las interrelaciones.
•   La paz (al igual que la violencia) se aprende.
Y completemos:
•  La paz no es un estado (inmóvil) sino un proceso permanente.
•  La paz es el proceso en el que se logra alcanzar soluciones alternativas para resolver las situaciones de conflicto que surgen de la diversidad de intereses, valores o aspiraciones.


Un proyecto de Educación para la Paz puede incluir todos o algunos de estos temas graduando por año y por ciclo, la complejidad de su abordaje:


1.  Resolución pacífica de conflictos personales o grupales cercanos.

2.  Educación para la no discriminación: genero, etnia, religión, nacionalidad, etc. Implica el análisis de los conflictos sociales existentes en nuestra escuela, nuestra ciudad, nuestro país y también situaciones graves de discriminación en otras zonas del Planeta.^

3. Educación para la igualdad de oportunidades. Implica reconocer que la ausencia de un mínimo piso de partida para el desarrollo personal y social significa una fuente de injusticia, que actúa como violencia estructural y que devendrá en alguna forma de violencia física. No habrá igualdad de oportunidades si en la sociedad no prima el concepto de justicia equitativa.

4.  Estudio sobre formas pacíficas de resolución de conflictos sociales como los movimientos no violencia y sus representantes más importantes: Gandhi y M. L. King.

5.  Educación para la cooperación internacional. Multiculturalidad. Valores de no discriminación de ninguna cultura, reconocimiento de los aportes culturales de las diferentes naciones. En este tema también se deberían incluir los problemas de los países 'en desarrollo' y la responsabilidad de los países desarrollados, de difícil tratamiento en los primeros años.

6.   Educación en los Derechos Humanos. Por ejemplo, partir de las violaciones a los mismos, situaciones de injustica que hacen necesario defender una cultura de derechos que las eviten.

7.  Bienestar y cuidado del medio ambiente. Ningún proyecto sobre Paz puede obviar totalmente el futuro del Planeta, que es nuestro futuro. El uso social de la naturaleza. La relación entre capitalismo, poder, desarrollo, medio ambiente contaminado.

8.  Educación para el desarme. Se tematiza la problemática de la guerra y sus resultados, los intereses económicos que apoyan las guerras, las alianzas militares, el tráfico de armas, los temas nucleares, etc. Por los conocimientos de historia y economía alcanzados en el lero. y 2do. ciclos de la EGB es un punto de difícil abordaje si se quiere hacer un trabajo serio. Pero si hay una situación de guerra en la tapa de los diarios, tampoco podemos mirar hacia otro lado. La escuela no debe ser una isla. Podemos enfocarlo desde las pérdidas (vidas, infraestructuras, medios de producción, medios de comunicación, etc.) que producen. En cualquier caso es posible partir de los dibujos Animados e historietas que nuestros alumnos miran y leen.

Por ejemplo: Dragón Ball. Pidámosles que señalen las imágenes populares con las que se identifican las situaciones de violencia. ¿En las historietas se omiten las consecuencias negativas? ¿Cómo se valorizan las muertes y los daños físicos? ¿Se muestran otras consecuencias de las guerras como ser destrucción de escuelas, hospitales, medios de producción? ¿Aparece en qué condiciones viven los ciudadanos y los niños durante y después de la guerra? ¿Las películas e historietas muestran las carencias y el dolor de la situación? ¿En ellas, las mujeres y los varones tienen igual reacción frente a las situaciones de violencia?, etc.


Hagamos algunas consideraciones prácticas sobre el primer punto:
Una sana autoestima facilita la resolución de conflictos:


Los sujetos que valoran sus capacidades y tienen una imagen positiva de sí mismos sienten menos temor a no ser aceptados socialmente o a perder en una competencia o discusión. Tienen en claro que se discute sobre "algo" (un juego, una manera de resolver un trabajo, un juicio valorativo,) pero no se está poniendo en duda que son personas valiosas y que su valor humano no depende del resultado de esa disputa. De esta manera están menos a la defensiva, están más predispuestos a escuchar el punto de vista de los otros, suelen preocuparse más por las injusticias y posibilitar cambios.


Esto implica que es fundamental facilitar un ambiente escolar en el que se estimulen las cualidades personales de cada uno, en donde las críticas sean positivas, donde se erradiquen todas las subestimaciones o descalificaciones que se aceptan corrientemente en las interrelaciones (y que por ser muy frecuentes parece que no tienen importancia), como ser: "sos el lenteja de siempre", ''¿para qué hablas?", "no entendés nada", ''llegó la vieja". Si prestamos oídos al clima del aula es probable que encontremos que es más frecuente esta repetición de familiaridades hirientes o negativas que muestras directas de aprobación. Pareciera que elogiar a otros fuera visto como forma de manipulación o de vergüenza.


• Podemos proponer actividades de reconocimiento de las características personales y valoración de las cualidades y aptitudes. Por ejemplo: el juego del detective:4


Se introduce el juego diciendo que vamos a recibir a un detective que va a buscar a alguien. Entonces, para que el detective pueda descubrir a la persona que busca, vamos a apuntar nuestro nombre, apellido, edad, cumpleaños, lo que nos gusta, lo que no nos gusta, lo que sabemos hacer y algún rasgo que nos defina, en una hoja. Es conveniente que el docente dé una guía de posibles logros, cualidades, capacidades, etc., que haya reconocido en los chicos (sin decir que corresponde a su parecer sobre ellos) como para que consulten como ejemplos... porque, a veces, si no se ha trabajado estos temas previamente, no saben qué tipo de datos pueden poner.


A continuación, se dejan unos 10-15 minutos para que todos puedan ver las hojas de los demás. Por último, nos sentamos todos y el animador realiza preguntas como: El detective busca a alguien que nació en Enero o al que corre mas rápido, o al que siempre presta los ¡ápices, al que trae caramelos para compartir, etc. Deben responder aquéllos que recuerden de quién se está hablando, menos el interesado. En principio es el animador el que va preguntando, pero se puede plantear como variante que quien responda el primero puede preguntar él. Al finalizar se puede realizar un análisis de las reacciones del grupo al leer las hojas: qué ha hecho gracia, qué ha gustado, qué ha resultado una sorpresa, etc.


• APRENDER A ESCUCHAR:

Saber expresar las necesidades personales, señalar lo que nos afecta negativamente, ser daros en nuestros puntos de vista sobre una cuestión son competencias que se aprenden y que son indispensables para resolver cualquier forma de conflicto. Pero, muchas veces, no ponemos toda nuestra energía pedagógica en enseñar a escuchar.


No alcanza con dar oportunidades para que el grupo dialogue dando el uso de la palabra por turnos. En la mayoría de los casos, "los que escuchan" en realidad están pensando en cómo formular la segunda parte de su argumentación. Otros intervienen con comentarios o críticas antes de que el emisor haya concluido y termina imponiéndose la voz más fuerte. La comunicación no se produce y si no entendemos al otro no nos predisponemos a encontrar una solución.


• Pensemos un juego que facilite el descubrimiento de las dificultades de la comunicación, reconocer la importancia de la expresión corporal y practicar destreza de escucha. Partir del reconocimiento de las múltiples interpretaciones del lenguaje estimula a poner los esfuerzos en comunicamos.


LAS IMÁGENES INVISIBLES:


La clase se dividirá en parejas, cada una con espacio suficiente para sentarse y disfrutar de un cierto aislamiento. Los miembros de la pareja decidirán quién será A y quién será B. Ambos se sentarán de espaldas uno con el otro. A tendrá papel y lápiz B recibirá un dibujo realizado con figuras geométricas. B deberá explicar a su compañero cómo debe realizar el dibujo que A no puede ver. A tampoco puede preguntar. Cuando hayan terminado. A y B podrán comparar el dibujo de A con el original y comentar la experiencia.


Ahora A y B se sientan frente a frente. B tiene el papel y el lápiz. A recibirá otro dibujo de complejidad semejante y deberá decir a B cómo realizar el dibujo pero en esta oportunidad se permitirán preguntas y respuestas aclaratorias. Como antes, cuando hayan terminado podrán comparar los dibujos y comentar lo sucedido durante la actividad.


Es conveniente concluir con un debate de todo el grupo sobre la experiencia, qué parte le resultó más fácil, qué facilitó la tarea, cuánta información recibimos a partir de indicios no verbales, qué se necesita para facilitar la escucha.


• COOPERACIÓN VS. COMPETENCIA


La ética de la competición ha llegado a dominar en nuestra sociedad. Se la considera un estímulo para el desarrollo del mejor rendimiento, y es una expresión de lo que llamamos 'voluntad de poder'. La ética que se nos propone es la del "fairplay" o juego limpio, o sea, la honradez en la competición, el compromiso de no violar las reglas de juego. Pero no se nos propone como finalidad la autorrealización humana sino el triunfo. Si se gana es porque otros pierden, porque algunos pueden ejercer su poder sobre otros. Los perdedores asumirán su sentimiento de fracaso mediante el sometimiento o la conducta agresiva.


La ética del "fairplay" no pasa de lo que llamamos el legalismo moral: un sujeto que hace todo lo que la ley dice pero no hace nada que la ley no le exija. Un sujeto que no mata a nadie pero que no ayuda a cruzar la calle a un ciego, no acepta que se hagan rampas en el hall de ingreso al edificio en el que vive porque no es estético, no asiste a las reuniones de cooperadora del colegio de sus hijos, no acerca un vaso de agua al sediento. Ninguna ley se lo exije.


Pensar una ética de la cooperación no erradica la posibilidad de que cada uno busque un mejor resultado como recompensa a sus esfuerzos sino que consiste en no creer que haber obtenido mejores marcas en atletismo, fútbol, rendimiento de la bolsa de comercio, o descubrimientos de microbiología, etc., me hace más valioso como persona. Pensar en una ética de la cooperación es pensar en un mundo solidario, que aspire a dar condiciones de igualdad de oportunidades, y esto sólo es posible si considero que. el desarrollo de cada uno de nosotros es imposible sin el desarrollo de todos.

¿Podemos aspirar a que la escuela enseñe que varios cerebros piensan mejor que uno,
que surgen más ideas creativas y se resuelven más fácilmente los problemas, en equipo? ¿Podremos hacer experimentar a nuestros chicos que el desarrollo humano sólo es posible en una comunidad humana? ¿Podremos lograr experimentar con ellos que el desarrollo humano es más completo cuando aprendemos de las diferencias (modos de enfrentar un problema, diferentes ideologías, credos, razas, etc.)?


• Busquemos juegos o actividades en que sólo ganemos si ganamos todos o en los
que se valore el aporte de todos en el resultado positivo obtenido:


Por ejemplo, en el juego de Las sillas cooperativas, o ganan todos o pierden todos. Por eso lo importante es el compañerismo y la cooperación. Es importante estar atentos a la música. El juego consiste en colocar las sillas y cada participante se pondrá delante de su silla. El que dirige el juego tiene que conectar la música. En ese momento todos los participantes empiezan a dar vueltas alrededor de las sillas. Cuando se apaga la música todo el mundo tiene que sentarse en alguna silla. Después se quita una silla \ se continúa el juego. El juego sigue siempre la misma dinámica, todos han de colaborar para que todos se sienten; es válido juntar las sillas y sentarse más amontonados, es válido sentarse unos encima de otros. El juego se acaba cuando es imposible que se sienten todos en las sillas que quedan.

Por Patricia A. La Porta
Extraído de revista “La Obra” nº: 946 página: 64

 
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