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El ingreso del niño una institución escolar es un cambio muy importante en la vida del niño y su familia. Esta etapa es decisiva para el futuro escolar. Necesitan: sentirse seguros, acompañados, valorados, respetados, conocer, comprender, apropiarse de ese nuevo espacio, objetos, modalidad de funcionamiento, relacionarse con nuevos adultos y niños. Los docentes y los padres también necesitan tiempo para conocerse y compartir sus lenguajes y expectativas. Debemos tener en cuenta que la familia también esta haciendo su proceso de iniciación, por eso, debe ser comprendida y aceptada y brindarle orientaciones y sugerencias que le permitan en algunos casos aliviarlos frente a las presiones y preocupaciones por el bienestar de su hijo.asumir ciertas conductas que favorezcan la separación o, por el contrario, concientizarla sobre la importancia de dicho periodo.
OBJETIVOS: • Crear un vínculo afectivo estable y estrecho entre bebes y docentes interpretando y dando respuesta a las necesidades y demandas de cada niño. • Establecer un dialogo con cada familia aunando criterios que permitan organizar en forma coherente la rutina del niño. CONTENIDOS: • Vínculo afectivo (seguridad-confianza). • Interacción afectiva bebe-docente. • Comunicación docente-familia-niño. • Integración de las familias a la institución. • Incorporación de la alimentación en mamaderas y papillas.
ACTIVIDADES: a-PREVIAS AL INGRESO DEL NIÑO. • Acordar vacantes y fecha de ingreso. • Apto médico del pediatra (estado físico, vacunas, alimentación autorizada). • Entrevista inicial a fin de conocer las características del niño y expectativas familiares. b-INGRESO DEL NIÑO AL JARDÍN • Los primeros días un familiar acompañara al bebé en su sala quienes realizaran las actividades de juego, alimentación, cambiada y sueño. La docente acompañará estos momentos imitando el comportamiento garantizando la continuidad y seguridad afectiva del niño. Paulativamente, el acompañante comenzará a retirarse de la sala siendo solicitado por la docente cada vez que sea necesario. • El tiempo de permanencia del niño será de aproximadamente tres horas el primer día, aumentando su horario hasta completar el que asistirá al jardín aproximadamente en una semana. • La docente buscará establecer una comunicación afectiva con el niño al hablarle, cantarle, acariciándolo, aprovechando los momentos de vigilia, mientras lo cambia o alimenta, interpretando y satisfaciendo sus necesidades de higiene, sueño y estimulación en forma inmediata. • Se le brindará seguridad en la forma de sostenerlo y moverlo, se le ofrecerán móviles, cuneros, sonajeros, recostado en la cuna, colchoneta, semisentado en bebesit, cochecito y al sostenerlo en brazos. • Se realizará la primera reunión de padres dándoles la bienvenida a la institución, informándolos, orientándolos, calmando sus dudas e inquietudes. DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO • Se adecuará a los ritmos individuales que parten dela organización y pautas familiares para que gradualmente se vaya logrando un ritmo común que hace a los momentos de sueño, alimentación y actividad a partir de lospropios niños y sus requerimientos. • El docente creará un ambiente de seguridad anticipando su tarea diaria brindando de esta manera una respuesta más eficiente a sus demandas.
EVALUACIÓN El docente y la familia irán evaluando el comportamiento y reacción del niño a fin de ir realizando los ajustes necesarios para asegurar una adecuada integración del niño y la familia a la institución.
RELATO DE UNA EXPERIENCIA Soy desde hace 12 años docente de un Jardín Maternal, entendiéndose ésta como una institución educativa que recibe a niños desde los 45 días a los tres años. Nuestra institución, constituye la puerta de entrada del niño y su familia a la escuela y su ingreso es vivido como conflictivo en muchos casos. Me gustaría comentar una situación vivida en mis comienzos como docente de lactario. Al presentarse su mamá a trabajar, M., de 6 meses de edad, debe comenzar a asistir al jardín. "Es una beba buenísima". "Come cualquier cosa que le den y bárbaro". "Toma teta pero si le doy mamadera también". "A veces usa chupete". "Duerme sola o en cochecito"... Así es la información que recibo de su madre. Durante la entrevista la mamá se muestra muy agradable, amistosa, asiente todos los pedidos y sugerencias. Cuando está M. en la sala, en compañía de su madre, se muestra tranquila, juega. Cuando nota su ausencia llora desconsoladamente (imposible calmarla ofreciéndole comida, paseándola, en brazos, en cuna...). Sólo se calma cuando ingresa su madre y le da la teta. "Es porque tiene hambre". "Tiene sed", justifica la mamá. Pasan los días y M. nos desorienta: todos los días la madre nos comenta un comportamiento diferente: "Ayer durmió con chupete"(trae chupete nuevo). "Tomó una mamadera y se durmió" (mamadera nueva). "Durmió boca abajo en cuna". Etcétera. Pero nosotras, por más que probábamos, M. continuaba llorando desconsoladamente y sólo se calmaba con su mamá, quien cada vez permanecía más tiempo en la sala, dándole el pecho o esperando que quisiera comer. Al preguntarle si no tenía que ir a su lugar de trabajo nos comenta que no tenía dificultad. Con las docentes mantenía una actitud "amigable". Al pasar los días y no encontrarle solución, no llegar a conocer a M me preocupó. Converso con la mamá haciéndole saber sobre la necesidad de comenzar a tratar de hacerle un ritmo (juego, sueño, alimentación), lo que nos permitiría conocer mejor a la niña interpretando y satisfaciendo sus demandas. La madre responde: "Sí, sí, bueno"; pero pasan los días y la actitud era igual: la nena angustiada, la mama amigable, las docentes desorientadas. Observamos la situación y pensamos: - O bien la nena aun no tenía un ritmo biológico, ¿la conocía su mama ya que tampoco nos transmitía pautas clara? - El tema de darle la teta constantemente: ¿ERA UNA EXCUSA PORQUE NO CONOCÍA A SU BEBA O LO QUE REALMENTE SUCEDÍA ERA QUE NO PODÍA ACEPTAR SU INGRESO AL JARDÍN?". Conversamos con la madre sobre la necesidad de crear un ritmo y la necesidad de aunar criterios para el bienestar de la beba en el jardín. Como siempre la madre asiste, cordial. En los días siguientes la niña comienza a aceptarme y logro comenzar a hacer cuerpo conmigo, le ofrezco frutas, logro dormirla, trato de crear un ritmo, por fin comienza a aceptarme. Un día deja de venir. Me avisan que la mamá decide tomar una licencia en el trabajo. Ingresa nuevamente luego de un mes. Recibo cordial-mente a la madre y converso a cerca de la actitud a tomar para el bienestar de la niña haciendo referencia a lo vivido anteriormente. Conversamos sobre los logros y progresos de M, acordamos en qué momento y cómo sería la intervención de la mamá dentro de la sala buscando incluirla, no excluirla, pero con la necesidad de hacerlo con coherencia. M. se relacionó rápidamente conmigo, participando en juegos y actividades. Informamos a su mamá sobre los logros y su estadía en el jardín. La llamamos por teléfono en caso necesario (sólo hizo falta hacerlo 1 vez). La mamá pudo reintegrarse a sus funciones laborales. M.disfrutó y creció feliz los años que estuvo en nuestro jardín. Debido a mi falta de experiencia para trabajar con bebés, ahora, luego de 12 años como docente maternal y luego de ser mamá y vivir yo también esa situación como madre (¡qué difícil!, ¡qué duro es aceptar el ingreso de "tu bebé" al jardín!), comprendo que muchas veces la adaptación es "saboteada" por los papás, como por ejemplo en el caso de esta mamá que usaba el tema de "tener que darle la teta" como justificativo y nunca nos daba información clara acerca de las necesidades de su hija y mostrándose "amigable" con nosotras. Actualmente comprendo que para lograr una buena adaptación es importantísimo darles seguridad acerca del bienestar de sus hijos, incluirlos permitiéndoles participar en diferentes actividades (momentos de juego,desarrollo de algún taller, por ejemplo, confección de juguetes, etc.) informándoles sobre el comportamiento de su hijo en la sala, llamándolos en caso necesario, en definitiva, COMPARTIENDO los diferentes momentos de su hijo en el jardín. De esta manera lograremos que las familias depositen en nosotras su CONFIANZA lograda a través de la SEGURIDAD que brinda una escuela con las puertas abiertas pero con consignas y limites claros. Las adaptaciones así son más fáciles, rápidas y por supuesto, los resultados, mejores. El ingreso del niño a la escuela es un proceso sumamente importante y fundamental. Para mí no es sólo la adaptación del niño sino también de la familia. Es importante darles seguridad, contención, acompañarlos y disfrutar a pleno de esta nueva etapa, la escolar, que comienza para los chicos... ¡y para los padres también! |