Normas y valores: Una propuesta de intervención educativa.
Experiencias de Aula

A esta altura del recorrido, te estarás planteando... ¿y esto cómo se lleva a la práctica? ¿Cómo se hace para darle vida a estas palabras con las que por lo general todos acordamos? ¿Cómo se hace para sostenerlo a diario en las prácticas educativas? Y seguramente no exista una única respuesta, sino múltiples y diversas de acuerdo a los protagonistas de la misma y al contexto en el que se desempeñan.


Lo primero que debes trabajar es si realmente existe en vos el deseo y la convicción de llevar adelante la tarea. Tarea difícil, que no está de moda, ya que no concuerda con los criterios actuales de éxito y bienestar, arduo camino a sostener, y la seguridad de no llegar a ser los beneficiarios directos del producto a alcanzar. Es decir, hay que estar dispuestos a trabajar para otros.

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Luego, como en todo lo valioso de la vida, deberás preguntarte si estás en condiciones de compartir con otros este esfuerzo, ya que semejante proyecto no puede ser llevado acabo por una sola persona... Este emprendimiento necesitará de la voluntad de muchos. Y como todos sabemos, "otros" significa acuerdos, negociaciones, ceder, escuchar, confiar, entender...
Es decir, hay que estar dispuestos a trabajar, "con otros para otros".


¿Qué queremos proponerte hoy? Que busques un equipo para llevar adelante la tarea. Que no intentes abordarla solo porque creemos que no resultará.


¿Qué puede ofrecerte un equipo?
• La multiplicidad de miradas sobre el mismo planteo, es decir aporta la ventaja de lo diverso;
• la oportunidad de descentrarse y así poder replantearse posturas rígidas, que entorpecen la tarea;
• facilitar la toma de decisiones a partir de la participación concreta de los integrantes en las mismas;
• una mejor organización y distribución de las tareas a realizar;
• sentirse apoyado y sostenido en el otro, a través de la cooperación;
• encontrar en el otro la fuerza y la energía del esfuerzo compartido.


Llevar adelante este tipo de emprendimientos desde un Proyecto Institucional otorga mayores garantías debido a la fuerza que le imprime la decisión grupal compartida. Nos referimos a esa fuerza creativa generada por la visión compartida de los integrantes de una institución.
Si como docente te sentís entusiasmado y conmovida a llevar adelante una propuesta como esta te recomendamos la acerques al equipo educativo que conformas. Plantear la inquietud puede significar, para la institución, revisarse, rencontrarse, como proyecto vivo.


Para ello te sugerimos algunas historias para trabajar con los equipos educativos, que al igual que las historias que trabajamos con los chicos, son disparadoras de futuras acciones que lleven a detenerse y pensarse como seres libres y responsables en busca de la autonomía. "Alicia es maestra en un primer grado de una escuela a la que concurren chicos en general hijos de gente trabajadora. Hace unos cuantos años que trabaja en esa escuela y se siente muy cómoda. Conoce al resto de las maestras y se lleva muy bien con la directora. Pero este año el grupo de chicos le está dando algunos dolores de cabeza.


Los chicos están todo el día jugando a los superhéroes y luchadores de moda y sus juegos resultan muy agresivos. En varias ocasiones alguno termina lastimado o golpeado llorando a su lado y ella debe intervenir en la situación. A veces los recreos se convierten en una verdadera batalla campal.
Un día de mayo mientras los chicos jugaban en el recreo y corrían por el patío Hernán fue a buscar a Alicia, que estaba en un rincón observando, diciendo que a Diego le salía sangre de la nariz. Alicia se apuró y se dirigió hacia el lugar donde le indicaron que estaba el chico lastimado.
Al llegar se encontró con un gran alboroto y otros dos de los chicos gritándose y despojándose de las culpas. Después de lavar la cara de Diego y ya en el aula después del recreo Alicia le comunicó a sus alumnos que en la escuela no podrían jugar más a los superhéroes."


Las preguntas para motivar la reflexión de los docentes pueden ser:
*  ¿Qué opinas al respecto?
* ¿Qué te parece lo que hizo Alicia?
*  ¿Qué otra cosa podría haber hecho?


Siempre tené en cuenta que te las ofrecemos a modo de guía o ejemplo. Vos podes pensar otras, al igual que las historias, para trabajar.


"A una escuela de un barrio de la Provincia de Buenos Aires, en el turno mañana, concurre un grupo numeroso de chicos de 7 O años. Van a cuarto grado y son un grupo bullicioso y muy trabajador. Cuando la maestra les hace una propuesta enseguida se entusiasman y tratan de llevarla a cabo.
Les gusta mucho trabajar en pequeños grupos y tratar de resolver así tareas. Una mañana la maestra propone realizar en grupos rimas y sus ilustraciones, para
después leerlas en la clase. Todos movilizan sus bancos y buscan a sus compañeros para trabajar mientras la maestra coordina la actividad y va repartiendo materiales para el trabajo. Entonces observa que Marina no se ha incluido en ningún grupo, como pasa muchas veces, y le pregunta por qué. La niña contesta que no lo hizo porque no tiene ningún amigo con el cual trabajar.
La docente le dice que igual debe buscar un grupo porque no puede trabajar sola a lo que la niña permanece en su lugar observando a sus compañeros y éstos a ella. Ante esta situación la maestra le pide a Marina que se incluya en el grupo de la derecha y que realice la consigna con sus compañeros."


Las preguntas para realizar podrían ser:
* ¿Por qué tomó la maestra esta decisión y para qué?
* ¿Qué otra cosa podría haber hecho?
* ¿Cómo se habrá sentido Marina?
* ¿Cómo se habrán sentido sus compañeros?
* Como maestros, ¿vivimos situaciones como éstas?


Sin embargo, nos resta trabajar con ellos, los primeros agentes responsables de la educación: los padres.
Desatender su influencia, como limitarla sólo a ellos, es una negación de nuestro papel de educadores y de docentes como enseñantes.
En las escuelas hemos utilizado históricamente las extremas alternativas de:
* ellos tienen toda la culpa y nosotros no podemos hacer nada;
* ellos no tienen influencia en los niños, trabajemos como si no existieran.
Ninguna de las dos posturas nos han beneficiado a los docentes y fundamentalmente han promovido en los niños un clima de desconfianza hacia las autoridades de las que se espera el encuadre y el sostén.
Cuando de educar se trata, como dice Savater, alguien se tiene que resignar a ser adulto y ayudar a crecer a los otros.
Quizás haya llegado el momento de trabajar en conjunto, cada uno desde su rol, respetando y haciéndose cargo de las funciones que a cada uno de los protagonistas le corresponden. Por lo tanto emprender la tarea sin incorporar a los padres en el proyecto, como coprotagonistas del entorno moral en el que se desenvuelven los niños, limitaría nuestras acciones.
El grado de participación que se le dará a las familias dependerá de cada escuela y de la evaluación que se realice al respecto.
Podrá girar desde la información del emprendimiento, los pasos que se realizarán y los logros que se van alcanzando; a una propuesta para trabajar con los padres en torno a la reflexión sobre normas y valores desde el lado de educadores como padres.
Breves encuentros organizados y pautados por los integrantes del equipo educativo podrían servir para promover situaciones que permitan a los padres reflexionar sobre qué marco normativo y valorativo le están ofreciendo a sus hijos.
Siempre recordando que nosotros no tenemos una receta ni la verdad ni la única forma de hacer, sino que lo que cuenta es propiciar o favorecer un espacio de reflexión compartido.
Además es muy importante que se puedan encontrar y compartir vivencias que decubrirán muy similares en muchos casos y que compartan estrategias o ideas de cómo cada uno maneja las diferentes situaciones que se plantean en los distintos hogares. Tal vez surjan acuerdos que servirán para seguir reflexionando o enriquecerán la postura del otro.
En este caso también las historias pueden servir como un disparador para los encuentros.
Casos prácticos vinculados con la vida cotidiana del ser padres pueden ser analizados por los mismos y permitirles ver y trabajar con otros las dificultades que se les presentan a diario.
A menudo los padres (esa es nuestra experiencia en los talleres para padres), manifiestan su elevado interés en que sus hijos crezcan sanos y felices. En estos encuentros alcanzan a trabajar cómo este objetivo se diluye en el hacer cotidiano perdiéndolo de vista y dando lugar a la insatisfacción.
En otras palabras sirve para pensar qué sucede que teniendo claro lo que deseo mis elecciones diarias no son coherentes con la meta a alcanzar.


Recordemos que desde nuestro marco teórico ser autónomo no consiste en hacer todo bien, sino en esforzarse en pensar, realizar elecciones, tomar decisiones, hacerse cargo de las mismas y responder por ellas, siendo capaz de replantearlas y modificarlas.
Por eso es que les brindamos algunas historias para trabajar con los padres:


"Joaquín esperaba ansioso el momento del baño. Ustedes se preguntarán por qué. Todos los chicos como Joaquín, de nueve años de edad, odian bañarse... Sin embargo para él era el momento más importante del día.
A esa hora llegaban las golosinas... con mamá que llegaba de trabajar portando en su cartera un miniquiosco ambulante. Un chocolatín y un alfajor, chicles y caramelos o bien pastillitas y gamitas de colores.
Luego de secarse rápidamente se sentaba en su cama y devoraba la sorpresa. Minutos después llegaba papá y con él el llamado: ¡¡¡A cenar!!! Joaquín odiaba el momento de tener que decirle todas las noches, no quiero comer, mamá me duele la panza... La mamá de Joaquín se enojaba mucho y mientras lavaba los platos de la cena refunfuñaba diciendo: -Al final trabajo todo el día para que tengas lo mejor y ni siquiera comes lo que con tanto esfuerzo te preparo... Y ¡oaquín pensaba que tenía razón, por eso, algunas noches, haciendo un gran esfuerzo algo comía. Y la mamá le regalaba una sonrisa agradecida. Un día el papá llegó antes que la mamá, justo a la hora del baño y Joaquín, detrás de la cortina de la ducha esperaba... El papá entró al baño, lo saludó, le ofreció ayuda y lo esperó afuera para que juntos prepararan la cena para darle la sorpresa a mamá que volvería más tarde.
El papá le colocó el delantal y juntos cocinaron unos maravillosos sandwiches de carne asada que había sobrado del día anterior. Pelaron fruta e hicieron una ensalada.
Pusieron la mesa y cuando llegó la mamá cenaron."


A partir de aquí pueden surgir múltiples reflexiones e interrogantes. Algunas preguntas como para orientar o dar comienzo a la reflexión pueden ser:
• ¿Alguna vez les pasó?
• ¿Qué intentaba ofrecer la mamá con las golosinas?
• ¿Qué valores se ponían en juego?
• ¿Cuál fue la actitud del papá? ¿Por qué?


"Camila es una nena muy risueña y simpática a la que le gusta jugar con la muñecas, cambiarlas, dormirlas, darles de comer. Tiene en su dormitorio muchísimos juguetes de todos los tamaños y colores que desparrama por el piso y deja tirados por el lugar de la casa que recorre durante su juego. A veces pasa que pisa alguno sin querer y se rompe o le deja olvidado en el balcón a la intemperie y se le arruina.
Su mamá le pide todas las tardes, antes de irse a bañar, que los ordene, pero Camila dice que no y sigue jugando o se va mirar la tele. La mamá se lo repite varias veces y comienza a juntar algunos juguetes. Algunos días hasta su papá se
Entonces ella se pone a llorar a los gritos y les dice que no los va a querer más porque la retan y no la dejan jugar, ¿por qué tiene que ordenar ella los juguetes? El papá y la mamá la abrazan porque no quieren que llore, es muy chuiquita... y ordenan ellos los juguetes. Después de todo todavía tiene tiempo de aprender."


Las preguntas podrían ser:
• ¿Qué opinan ustedes al respecto?
• ¿Cómo hubieran actuado?
• ¿Qué normas y qué valores se pueden trabajar o ver en este caso?
• ¿Qué piensan que les pasa a estos padres?
Seguramente se les ocurrirán más según las características del grupo de chicos y padres.

"A nadie se le regala la buena vida humana, ni nadie consigue lo conveniente para él sin coraje y sin esfuerzo: por eso virtud deriva etimológicamente de VIR: la fuerza viril del guerrero que se impone en el combate contra la mayoría."
(Savater, Fernando: Ética para Amador. Ariel, 1991.)


"Aprender la libertad es aprender a pensar... Libertad es aprendizaje. Es diferencia. Es relación creativa... Nuestro medio es siempre humano. Al menos en educación. El medio no es la tiza ni la palabra ni la diapositiva ni el video. El medio es la persona. El maestro. Y los unos y los otros en clase. Y lo que allí sucede entre todos: la relación. La tecnología educativa, los adelantos cibernéticos no han de ser despreciados. Sirven para enseñar. Para educar se necesitan hombres."
(Barylko, Jaime: El apendizaje de la libertad. Emecé, 1997.)

¡Hasta nuestro próximo encuentro!

Por Mariana Damonte y Laura Hereñú de Coscio

 
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