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La búsqueda de la información: las herramientas cartográficas.
Los contenidos procedimentales, el "saber hacer", se construyen desde un marco teórico disciplinar, no como una lista de técnicas de trabajo que se entienden en sí mismas, y teniendo en cuenta las dificultades de aprendizaje específico de los alumnos para llegar al conocimiento del medio.
Con el objetivo de comprender un poco mejor lo dicho, un procedimiento explicativo propio de la geografía es la localización de los fenómenos que se encuentran sobre la superficie terrestre, el contenido procedimental es realizar una actividad que nos permita confirmar los factores que influyen sobre la distribución de los mismos, para ello es necesario un método y ciertas técnicas de trabajo.
Para llegar a una conceptualización es necesario el manejo de técnicas de trabajo y los docentes debemos enseñar sus mecanismos en forma precisa, para lo cual tenemos que conocer el sentido y utilidad de las mismas.
Llevar adelante lo dicho implica tener estrategias de enseñanza con una secuencia de actividades de aprendizaje específicas, similares a los métodos deductivos e inductivos que permiten la resolución de problemas.
En el artículo de mes de marzo (LÓPEZ, M. y RODRÍGUEZ. S., 2000 c) ya trabajamos técnicas de observación del paisaje y hoy nos centraremos en actividades para trabajar técnicas cartográficas. Pero como hemos dicho con anterioridad, como la estrategia de enseñanza debe estar vinculada con las características de aprendizaje de los alumnos, es importante señalar algunos aspectos vinculados con la enseñanza de estas herramientas.
1. LA COMPRENSIÓN DEL ESPACIO, UN CONOCIMIENTO ÚTIL Y VALIOSO.
La comprensión espacial es un conocimiento útil y valioso para la educación del ciudadano, ya que permite planificar nuestro comportamiento individual y ayuda a entender los comportamientos sociales. Además es imprescindible para poder ubicar o referenciar cualquier acontecimiento histórico. Frente a lo dicho, el estudio y la reflexión sobre los mapas cobra importancia básica. Ahora bien, ¿cómo un chico de 6, 7 u 8 años puede llegar a esa comprensión espacial? Los estudios psicológicos piagetianos nos sirven para hacer una propuesta didáctica, ya que plantean que la percepción espacial del niño está fuertemente condicionada por las características de su pensamiento:
• Egocentrismo: el niño capta el espacio en forma subjetiva, deformándolo con sus propias dimensiones y transformándolo según su imaginación e intereses.
• Realismo intelectual: la percepción espacial es como lo piensa, no como lo ve.
• Sincretismo: hay una confusión entre lo accidental y lo esencial. No distingue un objeto del espacio que éste ocupa, por lo cual todo cambio de posición implica un cambio de identidad.
La dificultad de comprensión del esquema corporal influye en la percepción espacial. Esto se puede observar en los problemas de lateralización, cuando entre los 5 y 8 años, el chico reconoce su izquierda \ derecha, pero no la de otras personas, lo que logrará entre los 8 y 11 años; mientras que a los 11 - 12 años sabrá situar los objetos relacionándolos con independencia de su propia posición. Todo lo expuesto se logra si recibe una estimulación suficiente que provoque esa maduración, ya que observamos en ciertos adultos que no realizan con mucha agilidad esta última operación. Para alentar la maduración, las actividades que se podrían realizar son:
• Descentralizar: independizando la concepción del espacio del punto de vista propio.
• Objetivar: descubriendo la estructura y dimensiones espaciales.
• Ampliar: el conocimiento, pasando de un punto de vista antropomórfico a uno planetario.
Teniendo en cuenta la edad de los alumnos que cursan la E.G.B. 1 (6 a 8 años), se pueden distinguir dos etapas de la comprensión espacial:
1. Del espacio vivido (entre los 2 y 7 años), cuando el espacio es aprehendido por el niño a través de la vivencia de sus propio movimiento. Es la etapa del aquí.
2. Del espacio percibido (entre los 7 y 11 años), en la que el niño es capaz de analizar el espacio a partir de la observación a distancia. Es la etapa del allá.
En la E.G.B. 1 y en el Nivel Inicial se trabaja con el espacio vivido, es el momento del trabajo psicomotor, cuando el propio cuerpo es el instrumento de medida. Mientras que en el último año de la E.G.B. 1 y durante la E.G.B. 2 como corresponde al espacio percibido habrá que centrarse en la observación, la medida y el dibujo para lograr la interpretación del plano y del mapa.
Acompañar al niño en la evolución de su capacidad de comprensión espacial implica un tratamiento interdisciplinar, tiene que ser un objetivo de todas las materias.
A continuación, se presentan una serie de ejercicios sobre observación, medida y representación del espacio, secuenciados con las actividades de observación del paisaje presentadas en el artículo de marzo.
2. EJERCICIOS DE SITUACIÓN Y ORIENTACIÓN.
Ejemplos de estos ejercicios se encuentran en los libros de texto. El objetivo es trabajar las direcciones básicas del espacio a través del movimiento del cuerpo y teniendo como punto de referencia un objeto exterior al niño.
1. Se coloca a los alumnos en fila, vamos a realizar una serie de movimientos al ritmo de esta canción:
Arriba, abajo, derecha, izquierda. Delante, detrás, derecha, izquierda. (Se repite.)
2. Lo repetimos varias veces hasta que se logra realizar bien, posteriormente, se le agrega un grado de mayor dificultad. Armamos parejas con los alumnos y se colocan uno enfrente del otro, a una señal de derecha e izquierda, cada uno irá hacia un lado distinto. Para el arriba-abajo se los puede hacer subir a sillas, con el objeto de ir logrando la visión vertical. Ésta se puede ampliar aún más, si el edificio escolar se presta para ello, observando -por ejemplo- el patio de la escuela desde el primer piso y luego desde el segundo, o la terraza. La actividad es sólo de observación y, en este primer momento, no pretende buscar representaciones, ya que sería necesario, por las distintas perspectivas, que los niños dominen ciertos conceptos geométricos (esto quedará para la segunda mitad del Primer Ciclo).
Un segundo ejercicio implica pasar las palabras adelante, atrás, derecha e izquierda a los puntos cardinales.
1. Al observar el curso diario del Sol nos permite comenzar con el estudio de los puntos cardinales. Se mira la posición del Sol a primera hora y nos fijamos la dirección en la que lo observamos, tomando como referencia un punto sobre el horizonte. Al atardecer hacemos lo mismo.
2. Con la mano derecha señalamos el punto donde sale el Sol, con ella marcaremos el Este, con la izquierda el Oeste, delante estará el Norte y detrás, el Sur.
3. Sobre el suelo se dibujará con una tiza una circunferencia y, situándose en el centro, marcará con su cuerpo los cuatro puntos cardinales.
Ahora vamos a tratar de plasmar en el plano, qué es una representación bidimensional, lo que los alumnos han visto en la realidad (visión tridimensional). Para ello retomamos la actividad realizada de observación del paisaje desarrollada en el número de marzo.
• Se presenta una foto o una serie de los lugares recorridos y se les pide a los chicos que las reconozcan.
• Se les entrega un mapa con sus contornos incompletos y se le pide que lo complete teniendo en cuenta las fotografías.
• ¿Qué diferencia hay entre la foto y el mapa?
• ¿Qué información da la foto que el mapa no tiene? ¿Por qué?

Otra opción consiste en volver al punto de partida y tratar de trabajar con el espacio próximo más conocido: el aula. Para ello, la vamos a recorrer y tratar de identificar los elementos cotidianos: pizarrón, bancos, sillas, armarios, escritorios, etc. La podemos recorrer en diferentes sentidos o direcciones: desde la puerta al fondo, de la puerta a las ventanas, bordeando el perímetro, etc. Con ello buscamos que el alumno pueda establecer posiciones relativas, que luego pueden ser volcadas en un plano sencillo. Avanzando un poco más le podemos pedir que realicen lo mismo pero en otro ámbito, lo aconsejable es su casa o su habitación, por ser otro espacio reconocido y reconocible. Nuevamente se les pide la confección de un plano. Esto nos permitirá comprobar hasta qué punto se ha aprehendido la capacidad de comprender el espacio, ya que si lo elabora correctamente puede transferir conocimientos apropiados. Anteriormente nos hemos referido a la dificultad acerca de la comprensión de conceptos geométricos. Pues bien, consideramos que hemos avanzado y que los alumnos están en condiciones de abordar conceptos sencillos. Ellos pueden ser "más grande", "más chico", "más largo", "más corto", etc. Luego, se puede pasar a la comparación con lo conocido; por ejemplo, comparar con los pasos y plantear: ¿cuántos pasos tiene el patio de la escuela?, ¿y el aula? Así, de esta manera sencilla, los podemos iniciar en el dominio de las escalas.
LOS MAPAS SON ESQUEMAS GRÁFICOS DEL TERRITORIO.
Todo mapa supone entre sus características que: • Es una representación de la realidad, no la realidad misma, por lo tanto, se da una selección de la información del territorio. • Es una transformación de una imagen en tres dimensiones a otra en dos dimensiones. • Es un esquema donde los contornos se tienden a simplificar. • Se representan los elementos más característicos. • Aquellos elementos que no tienen ubicación estable (coches, personas, etc.) no se representan. • Se tienen que evitar los espacios en blanco que no tengan explicación alguna.
Por Mario López y Sergio E. Rodriguez Extraído de revista “La Obra” nº:946 pág 48
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